Área 05
Gestión de riesgos financieros en el contexto argentino
Riesgo cambiario, inflacionario, de crédito y operativo: cómo los identifican y documentan las áreas contables y financieras de empresas locales.
Riesgo inflacionario
En un contexto de inflación persistente, el principal riesgo financiero para muchas empresas argentinas es la pérdida de poder adquisitivo de los activos monetarios. La gestión de este riesgo suele incluir la reducción del capital de trabajo mantenido en efectivo, la indexación de precios de venta y el seguimiento constante del resultado por exposición a la inflación (REI) en los estados contables.
Riesgo de tipo de cambio
Las empresas con deuda, insumos o ventas denominados en moneda extranjera enfrentan un riesgo de descalce cambiario. Su tratamiento contable implica reconocer diferencias de cambio en el resultado del ejercicio, salvo en los casos excepcionales de coberturas contables que cumplan los requisitos técnicos exigidos por la normativa aplicable.
Riesgo de crédito
La gestión del riesgo de crédito se centra en la política de otorgamiento de plazos a clientes y en la constitución de previsiones para deudores incobrables, cuyo criterio de cálculo —histórico o basado en pérdida esperada según NIIF 9 para quienes aplican ese marco— impacta directamente en el resultado del ejercicio.
Riesgo operativo
Comprende las pérdidas derivadas de fallas en procesos internos, sistemas o errores humanos. En el área contable, se materializa típicamente en errores de registración, duplicación de pagos o debilidades en la segregación de funciones entre quien autoriza, quien registra y quien custodia los fondos.
Matrices de riesgo como herramienta de gestión
Muchas organizaciones documentan sus riesgos financieros en una matriz que cruza probabilidad de ocurrencia con impacto potencial, priorizando así los controles a implementar. Esta herramienta, originaria de la auditoría interna, se utilizó cada vez con mayor frecuencia también desde las gerencias de finanzas.
Relación con la auditoría
Un mapa de riesgos financieros bien documentado facilita el trabajo del auditor externo, quien puede apoyarse en él para diseñar procedimientos de auditoría más eficientes, dirigidos específicamente a las áreas de mayor exposición identificadas por la propia organización.